Esta es una historia de como siempre puedes encontrar luz en tu interior:

"Miles de velas pueden ser encendidas por una sola vela y la vida de la vela no se acortará. La felicidad nunca disminuye al ser compartida."
BUDA
Había tocado fondo, había impactado con una fuerza brutal, todo le dolía. Fue entonces, cuando estaba sumida en esa obscuridad, que noto la pequeña flama que había surgido en su interior, palpitaba como un corazón.

Quería cuidar esa luz, hacerla crecer, pero la nada consumía todo a su al rededor, tenía miedo pero de ese miedo creció el valor con el que tomaría la mejor decisión y pidió ayuda.

A tientas se levantó, le tendieron la mano pero aún desconfiaba, no podía ver a nadie en realidad, todos estaban cubiertos por la negrura, no los podía ver como personas, solo como unos entes que en teoría estaban igual de «vivos» que ella.

En realidad no le interesaba salvarse a sí misma, solo quería que la flama se propagara; por eso fue que decidió confiar en una persona y lo hizo ciegamente, al hacerlo encontró rostros, iluminados por pequeñas luces también.

De estas nuevas personas aprendió gracias a los caminos que recorrían y le ayudaron a subir, alejándose del «fondo». Ahora quería salvarse a sí misma, le importaba vivir y le regalaron una vela, para que su flama tuviera un lugar seguro, así la cuidaría bien y podría darle el mejor hogar.

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